viernes, 23 de julio de 2010

LA INVASIÓN DE IRLANDA POR LOS NORMANDOS (VI) Dermot Mac Morrough recupera el trono


No sabemos si Dermot mac Morrough tendría intención de cumplir lo pactado con Rory O´Connor. El caso es que parte de sus fuerzas normandas vuelven a Inglaterra, concretamente las lideradas por Maurice de Prendergast, recordemos, el flamenco hombre de confianza de Richard de Clare - Strongbow. Sin embargo no solo el otro grupo de cambro – Normandos, bajo Robert fitz Stephen, permanece junto a Dermot, sino que a muy pronto llega a Wexford una nueva remesa, bajo Maurice fitz Gerarld, con 10 caballeros, 30 hombres de armas y unos 100 arqueros e infantes. Por lo tanto, el reestablecido rey de Leinster, contaba de nuevo con una considerable fuerza en sus manos, de la cual decide hacer uso sin más dilación, atacando Dublín a principios de 1170, y tomando la ciudad. 

Recordemos que Dublín, aunque estaba dentro del reino - provincia de Leinster, era de facto independiente, al igual que los otros puertos fundados por los vikingos en el siglo IX. Dublín era en aquel momento un conglomerado de población gaélico – escandinava, además del mayor centro comercial de Irlanda, por lo que siempre fue codiciado por todo señor de la guerra irlandés que se sintiera minimamente fuerte, fuera o no de Leinster.

Imaginamos a Dermot mac Morrough un hombre ambicioso, que no contento con recuperar el trono de Leinster y con ser señor de una de las ciudades más ricas de las islas británicas, decide solicitar de nuevo más ayuda normanda. Y la consigue sin problema. Así en agosto de 1170 llega a la bahía de Baginbun (al sur de la isla, entre las ciudades gaélico – vikingas de Waterford y Wexford , esta última ahora bajo poder normando), una remesa de 10 caballeros, 30 hombres de armas y unos 100 arqueros e infantes, bajo el gran hombre de confianza de Strongbow y genio militar, Raimond le Gros, a cuyas hazañas y victorias dedicaremos la siguiente entrada de este blog.

Dermoth mac Morrough se había convertido en el hombre más poderoso de la isla, por así lo último que le quedaba por conseguir era el trono de Tara, o lo que es lo mismo, convertirse en ard rí, o rey supremo, derrocando a su enemigo Rory O´Connor. Y la ocasión se presentó cuando este último atacó la ciudad - reino de Límerick, otro de los enclaves céltico – vikingos, cuyo rey era cierto Donald O´Brien, a la sazón yerno de Dermot. Así mandó parte de su ejército a socorrer Límerick, mientras esperaba la llegada de Strongbow en persona, que desembarca cerca de Waterford en agosto de 1170, con 200 caballeros y otros 1000 hombres más, entre hombres de armas, arqueros e infantes, a quienes se unirán días después las tropas de Raimond le Gros. El siguiente objetivo sería la ciudad de Waterford, que toman al asalto, y Dublín de nuevo, cuyo rey, mac Tokil, intentará sin éxito sacudirse el yugo normando.
Leinster es ya patrimonio absoluto de los señores normandos, y el resto de Irlanda parece a la defensiva, sin que ninguno de sus reyes sea capaz de ofrecer una respuesta efectiva frente a los invasores. Mientras, Dermot mac Morrough, parece satisfecho con el poder adquirido, y con la posibilidad de convertirse en rey supremo. Las bodas entre su hija Aoife y el caudillo Strongbow, Richard de Clare, se celebraron en Waterford ese mismo año de 1170. Por primera vez en la historia, un extranjero se convertía en heredero directo de un reino irlandés.

martes, 20 de julio de 2010

LA INVASIÓN DE IRLANDA POR LOS NORMANDOS (V) Primeros contingentes normandos en Irlanda


Richard de Clare, conocido como Strongbow, era uno de esos nobles levantiscos e incómodos que el rey Enrique quería mantener ocupado.

Cuando Dermot mac Morrough, el derrocado rey de Leinster, se entrevistó con él en Bristol, éste ya era conde de Pembroke, al sur de Gales. Sin embargo su status de magnate no debía de parecerle suficiente, y desde un principio estuvo dispuesto a embarcarse en la aventura irlandesa que le proponían. Además, junto a Strongbow había todo un séquito de nobles menores. Una comparsa que incluía desde barones hasta simples caballeros, todos ellos con las armas como único oficio, y deseosos de adquirir tierras y beneficios mediante la guerra. Es de creer que Strongbow ansiara posesiones y botín para sus vasallos, por lo que la oferta de Dermot mac Morrough fue aceptada, quedando satisfechas todas las partes: Dermot recuperaría su trono, Richard de Clare lograría más poder y beneficio para él y su corte, y el rey Enrique se quitaba de encima a los molestos nobles.

Mac Morrough volvió a Irlanda en agosto de 1167, y allí esperó pacientemente la ayuda que Strongbow le prometió. En principio de Clare estaba citado para ir a Irlanda en primavera del año siguiente, más, al parecer estuvo ocupado con algún servicio al rey y no pudo enviar ayuda hasta mayo de 1169, casi dos años después. Este tiempo no fue estéril para Dermot, que se dedicó a intentar recuperar, por sus propios medios, lo que había perdido ante sus enemigos, envalentonado por la promesa de ayuda normanda, que habría de llegar tarde o temprano. Así lo primero que hizo fue reestablecer su dominio sobre el patrimonio de su clan, los Ui Cenneselaigh, cuyo territorio estaba ubicado al sur de Leinster, en torno a la ciudad gaelico – vikinga de Wexford. Parece que logró esto sin demasiada dificultad, debido a que su mayor enemigo, el rey supremo Rory O´Connor estaba ocupado en Munster. El otro de sus adversarios, Tiernan O´Rourke, el despechado marido de Dergovilla, la Helena de Irlanda, parece que sí que dedicó tiempo a molestar a Dermot, a quien incluso vence en batalla, sin embargo, tras aceptar una compensación por el rapto de su mujer, todo parece quedar tranquilo, de momento. Así, aunque Dermot no recupera el trono de Leinster, sí se instala de nuevo en sus dominios patrimoniales. Mientras, sus enemigos parecen quedar tranquilos tras condenarle a una vida tranquila junto a los de su clan.

Dermot mac Morrough sin embargo, no contento con el arresto domiciliario impuesto, envió mensajeros a sus amigos de Gales, y por fin, el 1 de mayo de 1169, llega el primero de los grandes contingentes de ayuda normanda, bajo el mando de Robert fitz Stephen, con una fuerza de 90 caballeros y otros 300 hombres de armas entre arqueros e infantería, “la flor y la nata de Gales” según el cronista Giraldus, que desembarcan en la bahía de Banow, al sur de la costa de Wexford. Pronto llega otro contingente de ayuda, esta vez bajo Maurice de Prendergast, un flamenco, hombre de confianza de Strongbow, según las crónicas con 10 hombres de armas y una numerosa tropa de arqueros repartida en dos barcos. Así Dermot pudo contar con una fuerza de unos 100 caballeros - muy útiles frente a un enemigo que solía combatir a pie - y unos 600 arqueros - un arma mortífera pues los galeses eran ya los mejores de Europa con el arco, y en Irlanda los únicos proyectiles que se usaban en batalla eran piedras lanzadas con hondas -. A este contingente habrá que unir otros 500 hombre más, nativos fieles a la causa de Dermot.

Con estas fuerzas sitian y toman la ciudad de Wexford, que luego Dermot entrega a los normandos en pago a sus servicios - tal como prometiera a Strongbow meses atrás -.
Convencido de la eficacia de su ejército, mac Morrough creyó llegado el momento de recuperar el trono perdido de Leinster, y así lo hace, saqueando las regiones de Osraige, Offelan y Omurethy, lo cual enfurece al ard rí, Rory O´Connor, que se encamina sin más dilación a Leinster con un gran ejército. Hubo al parecer un pacto tácito entre ambos sin embargo, y no se llegó a entrar en batalla. El rey supremo reconocía a Dermot rey de Leinster, mientras éste hacía lo propio reconociendo a O´Connor como ard rí de Irlanda, y pactando, parece ser que en secreto, que no se volverían a traer mercenarios extranjeros a la isla, a mientras que se enviaría de regreso a los que ya estaban, es decir Rober fitz Stephen y compañía.

lunes, 19 de julio de 2010

LA INVASIÓN DE IRLANDA POR LOS NORMANDOS (IV) Querellas internas entre los reyes de Irlanda.


Sabemos por la Historia que muchas de las invasiones que sufren los diferentes reinos o naciones tienen su origen en disputas internas que acaban provocando la entrada de un tercer elemento en discordia, alguien extranjero que se pone de parte de alguna de las dos facciones, y que normalmente busca el beneficio propio.
El Rey Supremo de Irlanda, elegido en la colina de Tara desde el principio de los tiempos, era en aquel entonces cierto Rory O´Connor, que era además rey de Connacht. Dentro de este reino había otro de menor entidad llamado Breifne, en donde ocupaba el trono Tiernan O´Rourke. Ambos eran aliados en los acontecimientos que describiremos a continuación. El reino más poderoso de la isla era Leinster, que incluía Dublin y otras ciudades fundadas por los vikingos siglos atrás. Leinster tradicionalmente había venido manteniendo relaciones hostiles con el resto de Irlanda, que siempre fue más fiel a las tradiciones gaélicas, ya desde los tiempos de las primeras incursiones escandinavas. Esta rivalidad volverá a repetirse en la figura de Dermot mac Morrough, enemigo acérrimo del ard rí y del rey de Breifne. El casus belli del enfrentamiento entre ambas facciones fue el secuestro de la mujer de Tiernan O´Rourke por parte de Dermot. Un rapto, por otra parte, parece ser que consentido. En todo caso Dergovilla, que así se llamaba ella, es mencionada en las fuentes como la Helena de Irlanda. Sea como fuere, la guerra estalló en torno al 1155.

Estos acontecimientos no eran nada raros en Irlanda. La guerra entre diferentes reinos y facciones era prácticamente la única forma que las elites tenían de hacer política. Incluso la figura del ard rí, o Rey Supremo, era más bien decorativa, un fetiche de otros tiempos. Unos tiempos, sin embargo, que podían haber sido diferentes. Desde el siglo IX, con los primeros asentamientos nórdicos estables y la fundación de los primeros reinos vikingos en Irlanda, emergen figuras que ofrecen nuevas miras al permanente estado de guerra tribal. Aquí podemos destacar a Malachi I, muerto en el 862, Niall Glundub, “rodilla negra” o su hijo Muirchertach mac Neill, “el de las capas de cuero” también llamado el “Héctor del mundo occidental”, muerto a mediados del siglo X. Aunque fue Brian Boru, el que más destacó a este respecto, pero su muerte y la de sus herederos en la batalla de Clontarf (1013) truncó la esperanza de una Irlanda unida bajo un solo rey. Desde entonces nunca más volvieron a repetirse intentos de unificación política, y era cuestión de tiempo que llegaran nuevos invasores. Una isla inmersa en un sin fin de luchas entre clanes y reinos era un plato demasiado tentador para unos normandos hambrientos de tierra.

Dermot mac Morrough, despechado por sus asuntos conyugales, y presionado por sus enemigos O´Rourke y Rory O´Connor decide pedir ayuda a los ingleses. Así en el 1166 cruza el mar y expresa allí su deseo de recuperar el trono de Leinster. El rey inglés, Enrique II, estaba en aquellos momentos ocupado con sus asuntos en Francia, y no quería abrir un nuevo frente, esta vez en Irlanda. Además su situación en Inglaterra tampoco era muy estable debido a la actitud arrogante, digamos, de muchos de sus nobles. Sin embargo Enrique no era el rey más fuerte de Europa por casualidad, y pronto llegó a la conclusión de que guerrear contra los irlandeses sería una estupenda forma de mantener ocupados a sus nobles, así como de expandir aún más sus dominios. Aún a riesgo de que sus magnates normandos pudieran hacerse demasiado poderosos - como luego sucedió – merecía la pena intentarlo. Fue por ello el inicio de la invasión de Irlanda por los normandos una empresa estrictamente privada, que contaba, eso sí, con la licencia del rey, y también con el beneplácito del papa, deseoso de reformar la Iglesia irlandesa. Así Enrique II dio permiso a Dermot mac Morrough para que reclutara gente entre sus nobles. Y el irlandés habló con un conde normando llamado Richard de Clare, al que prometió, si le ayudaba, la sucesión al trono de Leinster y la mano de su hija, la bella Aoife.

jueves, 15 de julio de 2010

LA INVASIÓN DE IRLANDA POR LOS NORMANDOS (III) Irlanda no es Inglaterra


Una vez vista la derrota de las fuerzas sajonas a manos de los invasores normandos en Inglaterra, es fácil imaginar que ocurriera algo parecido en Irlanda, es decir: una elite guerrera, menos numerosa pero con una tecnología militar superior, invade la isla y coloca en el trono a uno de los suyos, estableciendo una forma de gobierno oligárquico, digamos, en donde la minoría anglo - normanda domina sobre el conglomerado nativo previo. Esto es lo que ocurrió en Inglaterra, pero en Irlanda la historia fue muy diferente.

En la Gran Bretaña, dominada hasta la batalla de Hastings de 1066 por la nobleza germánica anglosajona y escandinava, el poder estaba centralizado en la figura del rey, el último de los cuales fue Harold Godwison, como sabemos. Así cuando los normandos entraron victoriosos en la isla, tan solo tuvieron que colocar a su jefe, Guillermo, en el trono, ahora vacante, para que se consumara la conquista. La coacción, y la eficaz administración de tipo clientelar y feudal que trajeron los recién llegados, haría el resto.

En efecto, tanto Guillermo como sus sucesores, impusieron las instituciones feudo – vasalláticas de una manera paulatina, mientras reafirmaban en la medida de lo posible el poder de la monarquía e intentaban ejercer el control sobre el clero.

En tiempos de la conquista de Irlanda, reinaba en Inglaterra el normando Enrique II Plantagenet (1154 – 1189), uno de los monarcas más poderosos de su tiempo, y que era además duque de Anjou, duque de Normandía y esposo de Leonor de Aquitania, lo que le convertía así mismo en señor de aquel territorio. Enrique llegó al trono tras un turbulento periodo de guerras civiles que fortalecieron el poder de los nobles, por lo que hubo de reforzar el poder monárquico de varias maneras, siendo una de ellas la de invitar a sus levantiscos nobles a que participaran en empresas bélicas externas, para quitárselos de encima, a la vez que consolidaba su dominio sobre regiones tales como Escocia, Gales o Irlanda.

Este modelo de conquista que acabamos de ver, no puede aplicarse al mundo gaélico de ninguna de las maneras. Como en el ajedrez, ahora no basta con derrocar al rey enemigo para ganar la partida, como había ocurrido en Inglaterra, ya que en Irlanda había varios, cientos en realidad, lo cual si bien puede favorecer el inicio de la conquista aplicando el divide y vencerás, a la larga siempre acaba convirtiéndose en una tediosa guerra de desgaste, en donde el invasor, a pesar de su superioridad técnica, siempre acaba perdiendo, de un modo u otro, la guerra. Esto fue exactamente lo que ocurrió con la primera gran conquista que sufrió Irlanda en tiempos históricos, la vikinga, en donde los nórdicos, muy superiores técnicamente, fueron incapaces de imponerse - como sí hicieron en Inglaterra -, siendo asimilados irremediablemente por la cultura céltico cristiana.

Con los normandos, volverán a reproducirse parecidos esquemas. Un ejército invasor, mejor pertrechado y tecnológicamente más avanzado, llega a una Irlanda que desde el principio de los tiempos vive en un mar de luchas civiles. Se producen pactos y alianzas con las diferentes facciones de los reyes locales, y los extranjeros entran en el juego. La asimilación comienza, aunque ahora los invasores ya no son paganos venidos del frío norte, sino Franco – Normandos empapados de las nuevas corrientes feudales. Gentes perfectamente cristianizadas que contaban además con el beneplácito del papa, y que para colmo eran vasallos del rey de Inglaterra, el más poderoso de Europa.

¿Cómo reaccionarán los irlandeses?